22 septiembre 2012

Mensajes Astrologicos




Krishna el Señor define el yoga como equilibrio; este equilibrio existe en Libra. Libra es la Madre en quien se encuentran el Padre y el Hijo. Sin Libra, el padre no puede llegar al Hijo y el Hijo no puede llegar al Padre. La belleza de Libra está representada por la Madre, Sharada. Sharada representa la floración y la belleza de la creación. El Padre, el Dios Absoluto, es un estado de seidad; en ese estado no hay experiencia. Para experimentar se necesita la consciencia, y tal consciencia surge del Padre como Madre y permite que ocurran diversos planos de existencia. Dos planos de existencia tienen su culminación en su centro. Para ascender con facilidad y júbilo y para descender también, hay centros. Estos centros forman la línea del sushumna en el hombre; esto le permite al hombre ascender y descender. Se les llama lotos. Los lotos tienden a ser centros cuando prevalece la ignorancia. Los centros son ruedas de la energía Madre, que no son sino remolinos; producen un movimiento condicional, rotativo. Cuando se adquiere el verdadero conocimiento, las ruedas (chakras) de energía vuelven a adquirir una vez más su estatus original de lotos. La transformación de un chakra (ruedas de energía) en padmas (lotos abiertos) es la esencia de toda práctica espiritual. Cuando uno asciende, experimenta la impregnación, pero no la sustitución de uno a otro.
La Madre es esta consciencia impregnadora de la creación. Por ello se dice que está sentada en un loto y sostiene los lotos en la mano. Sus ojos se relacionan con los lotos. Su rostro, las palmas de sus manos y la forma de sus pies se veneran con frecuencia como lotos. También se dice que es un lago de lotos. El loto es el símbolo más sagrado. El signo solar de Libra no es más que el verdadero loto que permite la culminación en el centro y la emanación en todas las direcciones hasta llegar a la circunferencia. Libra preside sobre el funcionamiento centrípeto y centrífugo en todos los planos. Es la base para la pulsación. El espacio pulsa y cada formación del espacio pulsa también. El hombre debería relacionarse con esta pulsación para encontrar en él su centro y la interrelación con todo lo que es.



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