23 junio 2015

Mensajes Astrologicos


La entrada de las almas en la forma está marcada y se celebra en el segundo cuarto del año empezando desde Cáncer. El primer cuarto del año, que consiste en tres meses o 90 días, es de descenso del alma a los reinos de la dualidad. Con el comienzo de Cáncer, se dan formaciones en su entorno, y su actividad continúa hasta el final del segundo cuarto, que culmina en Escorpio. El segundo cuarto consiste en Cáncer, Leo y VirgoEscorpio. Según la comprensión ocultista, Virgo y Escorpio se constituyen en un mes y Libra no es más que una desviación en el plan, que separa a Virgo y Escorpio. El zodíaco original de 10 signos solares es diferente del zodíaco popular de los 12 signos solares. La formación de Libra no es sino una desviación del Plan. Con el tiempo esta tiene que cerrarse para volver al zodíaco perfecto de 10 signos solares. Desde Cáncer, el alma adquiere los cuerpos (sutil y denso); en Leo estos desarrollan la autoconciencia, y en Virgo-Escorpio desarrollan el intelecto necesario para relacionarse con el mundo. El descenso de las almas a las formas tendrá que advertirse y experimentarse conscientemente, de manera que el alma no sufra el condicionamiento de la forma. La forma, al ser un producto de la materia (sutil y densa), tiene la tendencia inherente de condicionar al espíritu. El alma, al ser en esencia el vehículo del espíritu y de la luz, a menos que se acuerde de ella, queda condicionada por la forma. “Que soy el alma” y “que tengo un cuerpo” generalmente no se recuerda. El alma pierde su identidad, mientras la forma adquiere identidad. El reconocimiento del alma queda sustituido por el reconocimiento de la forma. La identidad se sostiene sólo a través de la forma, que no es más que una máscara del original, una fachada del original. Para prevenir este peligro de perder la propia identidad, se recomienda que las almas se relacionen con aquellas almas elevadas que se acuerdan de sí mismas por su identidad original. Son almas en forma humana que funcionan como almas, no como personalidades. Estas almas son guías para las almas que están en la forma, y se recomienda asociarse con ellas para volver a adquirir la identidad original. Por esta razón el mes de Cáncer se dedica a estos guías a los que llamamos los maestros, los Maestros de Sabiduría. Asociarnos con un Maestro de Sabiduría nos permitirá volver a adquirir la identidad original, mientras que la forma y la personalidad se retienen como una facilidad. La Luna, el Señor de Cáncer, recuerda el estado reflejado del alma en la forma, mientras que el alma está más allá del reflejo. En un mundo de reflejos, todo tiende a estar siempre fluctuando y cambiando. Cuando esta verdad se sostiene con firmeza, el mundo reflejado tiende a ser un mundo de Alegría. ¡Que así sea para el discípulo! 


Carta 3, Ciclo 29 – del 21 de Junio al 23 de Julio 2015 
World Teacher Trust España 
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